¿Se puede hacer un documental con buen gusto y sentido del humor sobre los coreanos de Corea del Norte y de Japón?
La respuesta es “sí, y muy bien”.
1. ¿Por qué?
Por varias razones. Una de ellas es que la directora y los personajes son de aquí al lado. Del barrio coreano de Osaka, que queda a dos pasos de casa. Otra es que últimamente estoy tratando de informarme —sí, es algo que de vez en cuando hago y que creo posible en determinadas circunstancias— sobre lo relacionado con los coreanos de Japón: es una historia que tiene tela y que como dice el único de ellos que conozco, no se puede resumir en una hora.
2. ¿De quién?
De una chica del barrio llamada Yang Young-Hee (apellido y nombre respectivamente). Osakeña como la que más pero con un pasaporte un poco más conflictivo.
3. ¿De dónde?
Japonesa.
4. Lo malo:
Al final deriva un poquito, y esta tipa llega a niveles de exhibicionismo que a uno le pueden hacer sentirse incómodo.
5. Lo bueno:
Muchísimo, casi todo. La directora del documental cuenta la historia de su familia. Como casi todas las familias coreanas de Osaka, eran originarios de la isla de Jeju, que hoy forma parte de Corea del Sur. Aunque ya había bastantes venidos antes de la segunda guerra mundial por varios motivos, gran parte de ellos se fueron de la isla huyendo del régimen de Corea del Sur antes, durante y después de la guerra entre las dos Coreas (1950-53). En el 48, por ejemplo, tras una revuelta los militares y la policía se cargaron a un buen 25% de la población de la isla, así que se puede decir sin miedo a equivocarse que los coreanos de Osaka tenían buenos motivos para decantar sus simpatías hacia la Corea comunista del norte.
El documental cuenta la historia de dos generaciones atrapadas por las circunstancias (aterradoras) y que hacen lo posible para entenderse.
6. ¿Algo que no hubiéramos visto nunca?
A un señor enseñándonos su sitio preferido para sentarse en la calle.
7. ¿Algo particularmente molesto?
Uno no puede dejar de pensar en qué habrá sido y qué será de todo el que se asoma por la pantalla, y no es la sensación más agradable que se puede tener.
8. ¿Hay subrayados para espectadores poco avispados?
Tal vez se insista demasiado en el papel de la madre; tal vez se insista demasiado poco.
9. ¿Algo particularmente bueno?
El señor protagonista. Es un líder (jubilado) de los coreanos pro Corea del Norte en Japón, que mandó a tres de sus hijos a vivir a Pyongyang, cuando uno de ellos no tenía más que catorce años; y a pesar de ello te cae bien.
10. ¿Alguna curiosidad?
La única manera de ir directamente desde Japón a Corea del Norte era en ferri, desde Niigata, que está a tomar tanto de Tokio como de Osaka. Es un barco bastante famoso con un nombre que parece de ficción: Mangyongbong-92. Desde que en 2006 Corea del Norte hiciera pruebas con misiles que cayeron en el mar que los separa de Japón, los japoneses interrumpieron el funcionamiento del ferri. Cuando uno lo piensa fríamente, la reacción nipona le parece hasta bien, pero al ver el documental a uno le da una pena horrorosa por las familias separadas con miembros aislados en Corea del Norte, como la que aparece en la película. Esta es la madre de la directora, despidiéndose de sus hijos y nietos al zarpar para volver a Japón:
11. ¿Algo relacionado con Friends?
La interacción entre el padre y la madre tiene bastante gracia.
12. ¿Muere el abuelo?
De momento no. A 2012 que estamos ya no lo sé.
13. ¿Se la recomendaría a alguien?
Sí, a cualquiera, pero especialmente a la gente que haya vivido o viva en Osaka. También a los que hayan leído “Pyongyang” de Guy Delisle.

Me voy a dar el lujo además de poner un par de vínculos para bajarse la peli (uno de ellos de megaupload, a modo de homenaje y, por desgracia, puramente testimonial).
FileServe
Movie: http://www.fileserve.com/file/BfXJ8aJ
MegaUpload
Movie: http://www.megaupload.com/?d=QKSVP2HW
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